Sorprende estudio sobre vitamina A


La publicación de un estudio finlandés sobre los efectos de la vitamina A -o beta-caroteno- y la vitamina E en los fumadores, dejó sorprendidos a muchos científicos, ya que los resultados indicaron que en lugar de protegerlos contra el cáncer de pulmón, tomar pastillas de beta-caroteno eleva el riesgo de la enfermedad.

Al respecto, el Dr. Alan Smith, de la Universidad de California en Berkeley y autoridad en el tema, opinó que el estudio sólo duró seis años, lo que no permitió ver los efectos positivos de este antioxidante.

El estudio, publicado en la revista estadounidense The New England Journal of Medicine, fue el primer trabajo bien diseñado sobre los efectos de suplementos antioxidantes aplicado a un numeroso grupo de personas.

La muestra estuvo compuesta por 29 mil fumadores de edad mediana, divididos en cuatro grupos: al primero, se le dio 20 miligramos diarios de beta-caroteno; al segundo, se le dio 50 miligramos de vitamina E, y al tercero, las dos vitaminas, mientras que al cuarto grupo un placebo.

Con respecto al cáncer de pulmón, el estudio reveló que ninguna vitamina ofrece protección.
De hecho, se detectaron un 18 por ciento más de casos de cáncer pulmonar, y un 15 por ciento más de muertes en el grupo que consumió beta-caroteno.

¿Cuál es la verdad sobre este estudio?


Entonces, ¿cuál es la verdad sobre la vitamina A o beta-caroteno? ¿Protege contra el cáncer? Antes que nada se debe recordar que cualquier estudio debe ser evaluado en el contexto de otros estudios sobre el mismo tema. Algunos problemas con este estudio son los siguientes:
Es demasiado corto

El desarrollo del cáncer aparece después de décadas. Seis años no son suficientes para detener o revertir el cáncer, siendo éste el resultado de fumar (los hombres finlandeses del estudio habían fumado por 36 años en promedio).

Además, los hombres que murieron de cáncer pulmonar probablemente ya tenían ciertos cambios precancerosos o tumores pre-existentes. El beta-caroteno puede trabajar sólo en etapas tempranas o iniciales del desarrollo del cáncer.

Sin embargo, mientras se explica por qué los hombres no fueron protegidos contra el cáncer de pulmón, ciertamente no explica la causa por la que el beta-caroteno aparentemente aumentó el riesgo de cáncer de pulmón en el estudio.

No tiene sentido

Mientras sí existe una explicación del porqué el beta-caroteno y tres nutrientes anti-oxidantes ayudan a prevenir el cáncer, no se puede explicar de qué manera pueda causar cáncer. De hecho, dosis más grandes de beta-caroteno se han usado en otros estudios, sin efectos adversos.

Puede ser el azar

Aun estos mismos científicos finlandeses se sorprendieron con los resultados del estudio. La página editorial que acompaña al documento sugiere que "los resultados obtenidos pudieron deberse al azar".

Es un solo grupo

Este estudio sólo se enfocó a un grupo de hombres caucásicos, de edad media, que fumaron durante décadas. Todos eran finlandeses que, debido a sus genes, pudieron utilizar el beta-caroteno de diferente manera a otras personas.

También, sólo eran fumadores, y bien pudiera ser que lo que es verdad para los fumadores no se aplica a los no fumadores.

La dieta

De los hombres que no tomaron suplementos en el estudio, aquéllos que tuvieron un consumo alto de beta-caroteno o de vitamina E, tuvieron el menor riesgo del desarrollo de cáncer de pulmón.

Estos hechos, no reportados por los investigadores ni por los medios de comunicación, sólo confirman lo que muchos otros estudios han encontrado: las personas que consumen mayor cantidad de antioxidantes tienen un riesgo menor de desarrollar cáncer.

Al respecto, existen otros estudios clínicos que se encuentran en evolución, y cuyos resultados no se sabrán hasta dentro de unos años.

Mientras tanto, la comunidad científica continúa creyendo que los suplementos de beta-caroteno son seguros y ofrecen protección contra las enfermedades del corazón, mientras que respecto al cáncer sí se toman por periodos prolongados.

Por supuesto que lo mejor es obtener el beta-caroteno de los alimentos en lugar de una pastilla, ya que los alimentos contienen otros nutrientes y sustancias que también pueden proteger contra el cáncer y otras enfermedades.

Como última sugerencia, dentro de tus cinco frutas o verduras diarias incluye una zanahoria, un camote, una verdura de hoja verde y otros alimentos ricos en vitamina A.

Tratamiento de la otitis media en los niños


En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 13 de Septiembre de 2006, miembros de los departamentos de Pediatría y Medicina de las universidades de Yale, New Haven, Conn. y Vanderbilt, Nashville, Tenn, se proponen determinar si el tratamiento de la otitis media aguda utilizando la táctica de "esperar y ver" reduce significativamente el uso de antibióticos cuando se compara con su "prescripción estándar", y evaluar los efectos de ambas tácticas en los síntomas clínicos y en los resultados adversos relacionados con los antibióticos.

Los participantes en el estudio, aleatorizado y controlado, fueron una muestra consecutiva de niños (entre 6 meses y 12 años) reclutados desde el 12 de Julio del 2004 al 11 de Julio del 2005, diagnosticados de otitis media aguda (OMA) en el departamento de urgencias pediátricas del Yale-New Haven Hospital.

A los padres de todos los participantes se les entregó una prescripción por escrito de antibióticos. Esta prescripción expiraba 3 días después de la visita del niño en el departamento de urgencias pediátricas para que sirve la clorfenamina compuesta. Los niños fueron asignados aleatoriamente para recibir dos tipos de tratamiento:

"Esperar y ver" antes de cumplir la prescripción de antibióticos, lo que significaba que los padres no administrarían los antibióticos prescritos salvo que el niño no mejorase o empeorase en los 48 horas siguientes a la visita.

Prescripción estándar de antibióticos


La prescripción estándar de antibióticos, lo que significaba que los padres administrarían los antibióticos prescritos inmediatamente después de la visita al departamento de urgencias pediátricas.
Todos los participantes recibieron frascos de ibuprofeno en suspensión (100 mg/5 mililitros) y gotas de un analgésico otológico para ser aplicado en casa.

Un asistente destinado a la investigación, que no conocía el grupo de tratamiento al que había sido asignado el niño, realizaba entrevistas telefónicas con los padres entre los días 4 a 6, 11 a 14 y 30 a 40, tras su reclutamiento, para determinar los resultados.

Las principales medidas de los resultados del estudio fueron la administración de antibióticos y los síntomas clínicos. Los resultados fueron los siguientes:


  1. De los 283 pacientes incluidos en el estudio, 138 fueron asignados aleatoriamente al grupo de "esperar y ver" y 145 al grupo de la prescripción estándar.
  2. De manera sustancial, la mayoría de los padres en el grupo de "esperar y ver" no llegaron a administrar antibióticos al niño (62% frente a 13%).
  3. No se halló diferencia estadística significativa entre los dos grupos en cuanto a la frecuencia de fiebre, dolor de oídos (otalgia) o visitas no programadas.
  4. Dentro del grupo de "esperar y ver" tanto la fiebre como la otalgia se asociaron con el cumplimiento de la prescripción de antibióticos.


La conclusión de los autores es que la táctica de "esperar y ver" en el tratamiento de la otitis media aguda de los niños que acuden a los servicios de urgencias pediátricas, reduce el uso innecesario de antibióticos, y puede ser una alternativa al uso rutinario de antibióticos en el tratamiento de dichos niños.